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El fenómeno que estoy tratando en este número de periódico y en el anterior es algo poco estudiado, tal vez porque es de esas cosas que están ahí y, cuando se presentaron ya fue tarde para hallar solución alguna. Las ciudades crecieron por encima de las previsiones y, a partir de un determinado momento, rebotaron población hacia su entorno más inmediato, creándose las denominadas conurbaciones que se asientan en áreas Metropolitanas.
No son pocos los problemas que este imparable fenómeno ha supuesto a nivel urbanístico, social, económico, administrativo etc. Trataré de exponer algunos, los más acuciantes:
- Los ocupantes del área metropolitana, fuera del núcleo principal, se sirven de la mayoría de los servicios, dotaciones y equipamientos de éste, sin embargo sus impuestos municipales los pagan en sus correspondientes municipios. De eso se vienen quejando muchos ayuntamientos de las capitales del área Metropolitana correspondiente, pues supone un aumento de gastos y una considerable disminución de ingresos.
- Otro problema es la gran escasez de infraestructura existente dentro de esas áreas Metropolitanas, especialmente sus interconexiones y la conexión de cada núcleo con el núcleo principal. Así, por ejemplo, aquellos núcleos por los que pasa una autovía están en ventaja respecto a otros. Evidentemente esa realidad dimana de la falta de previsión más allá de las determinaciones a nivel local de cada municipio.
- También existen otras diferencias en cuanto a las características de cada núcleo dentro del conjunto especialmente en relación con aspectos paisajísticos y medioambientales. Así pues, por ejemplo, en el caso de Huelva, San Juan del Puerto es la cenicienta del conjunto, estrangulada por carreteras, ferrocarril y sometida a los vientos del S.O. Que le llevan la contaminación del polo químico. Por el contrario, Aljaraque y P. Umbría son los más beneficiarios del conjunto por su valor paisajístico.
- Además de los problemas expresados existe otro muy lamentable y es falta de espacio sin edificar que hay entre dos municipios colindantes. Ello es sumamente grave cuando se producen usos no muy compatibles entre sí en ambos términos municipales, debido a haberse planificado cada uno a su aire y sin la menor coordinación.
- En todos estos casos existe una misma causa: Cada municipio se ciñó a su término municipal y diseñó su estrategia sin una coordinación basada en un planeamiento de ámbito territorial más amplio.
- Y ¿por qué suceden estas cosas y no se han evitado?
- Evidentemente por falta de haberse tenido en cuenta la existencia de los llamados Planes Directores Territoriales de Coordinación (P.D.T.C.) . Estos fueron establecidos por la Ley del Suelo de1956 y su Reforma de 1975: Sin embargo, al no haberse definido previamente la comarca que abarcase varios municipios como ámbito de planeamiento y no haber existido voluntad política para ello, tales P.D.T.C. han sido prácticamente obviados por las distintas administraciones.
Ni la Junta ni las Diputaciones Provinciales han servido para esta cuestión y esa falta de sensibilidad por parte de esos organismos se está pagando cara, pues la problemática es irreversible en la mayoría de los casos.
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