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Ya desde pequeño eras inquieto y muy descarado. Curiosamente, sin yo querer, entraste en mi vida artística. Comienza la historia. Bailando claqué en una de mis comparsas, concretamente "Los Neoyorquinos", de la Peña "Los Camborios"; al lado del escenario oí la voz de un niño y escucho: "un saco de papa", "ese, ¿qué baile es?". En otra ocasión, un poco más mayorcito, creo que con los "Bufones" -(por cierto, la mayoría de las agrupaciones donde tú ibas, las músicas eran mías-)...aporreaste mi puerta como un energúmeno, diciendo :"¡No hay derecho, nos robaste el premio!" ¡Qué sabrás tú de derechos! Sería el 75 ese año que tú recuerdas con mucho dolor; no piensas, hijo, que todos hemos sufrido algo importante, como el golpe de "Nueva Orleáns", también de la peña "Los Camborios". Simplemente por la memoria y el rencor. Y ahora después de cuarenta años, te dan un micrófono de pregonero del Carnaval y sueltas tus rencillas...
Miguelín: vives atormentado por el pasado. El "todo pasa y todo queda". Creciste, pero sigues siendo el mismo niño rencoroso de siempre. Y recuerda que el que quiere ignorar, no ignora, y siempre estará en tu mente el nombre de "Los Camborios" y todos sus componentes.
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